LO PRIMERO ES LO PRIMERO

Cuántas chorradas nos han inculcado sobre el amor. No solo del amor en relaciones, sino del significado de la palabra amor y lo que conlleva.

“Eres más bueno si tienes más capacidad de amar a los demás”, “Eres una mitad que necesita a otra mitad para sentirte completo, pleno y feliz… y fueron felices y comieron perdices…”, “Ama, ama y ama, pero oye, aunque eso implique olvidarte de ti”…
El amor se ha basado en lo de afuera, los demás, en tu capacidad para complacer, en un adiestramiento para no ser excluido o raro o diferente. Y no es de extrañar que a nivel social y cultural exista este concepto de amor, nos han enseñado que el amor es esto:

Atención! Para que el amor empiece en uno mismo, ni siquiera la palabra «Amor» abarca ese significado. Se tiene que añadir la palabra «propio» para que el amor comience en uno mismo (amor propio). Es muy fuerte que la palabra «amor» solo abarque aquello externo y que se parta de la base de que un@ mismo es incompleto. Este es el principio de las creencias que nos marcan y nos condicionan desde pequeños.

Y realmente, en la medida que te quieras a ti mism@, podrás querer a los demás. Así de simple. Si no te valoras, no te aceptas y no te quieres, no podrás querer a nadie sin condiciones. Porque ese vacío propio e insatisfacción hará que mendigues afuera para obtener todo aquello que necesitas.

El amor propio entonces es reconocer ese amor por un@ mismo. Pero ahí vuelve a haber confusión, porque el amor propio a veces se cree que es tener éxito o estar haciendo algo que se considera socialmente como exitoso: tener un trabajo reconocido, tener pareja aunque seas infeliz, tener hijos aunque lo hagas porque ya te toca en esa edad, tener, tener, tener… para que no se te considere un fracasado y ahí, de nuevo, tu falso amor propio depende del qué dirán.

Es volver a lo mismo, mides tu amor según la opinión o reconocimiento de los otros. Que no digo que sea incompatible tener amor propio con tener éxito profesional, pareja, hijos y lo que sea que se quiera tener, sino que no es amor propio cuando haces todo eso no por propia voluntad sino para agradar a los demás y obtener reconocimiento. Es fácil engañarse.

El amor propio no requiere de grandes complicaciones, en esencia es valorar tu propia vida, que estás aquí, que existes, que viniste a este mundo solo y no necesitas nada más que tu propia vida para evolucionar y lo que entre y salga de tu vida: pareja, padres, hermanos, hijos, amigos, carreras profesionales, cosas materiales, etc. tienes la capacidad de amarlo y disfrutarlo pero tú eres el único que va a estar contigo hasta el final, eso es seguro, lo demás no se sabe.

¿Te das cuenta de que tu vida en sí, estar aquí, ya es un acto de amor? ¿Te das cuenta de que no necesitas nada más para vivir que a ti, que el hecho de que tu cuerpo funcione? Naaah, nunca es bastante esto, hasta que pierdes la salud o ocurre alguna tragedia y te hace plantear lo poco que valoras tu vida día a día buscando el amor. Es super absurdo.

Y por el hecho de darte cuenta, que como ser humano ya eres amor por herencia natural, te das cuenta de que eres algo enorme y limitado a la vez y que ese amor propio merece ser honrado. Y ahí es cuando aparecen los límites. Vale, todos somos ese amor por herencia natural, es comprensible, porque nadie es «especial» en ese sentido esencial, como lo más puro de cada uno, pero la personalidad de cada ser humano hace que seamos diferentes y en muchas ocasiones, esas personalidades chocan entre sí.

Un engaño con esto es «como todos somos luz he de amar a todos porque somos uno, lo mismo, etc». Sí en teoría es muy guay, pero en la práctica, una cosa es amar a alguien y otra poder compartir tu vida con esa persona, ya sea tu familia, tu pareja, un amig@, un compañero de trabajo o quien sea.

Cuando confunden tu compasión y tu empatía con ser un cubo de basura, ahí es hora de poner límites. Puedes tener suficiente compresión y empatía para ver el trasfondo de la otra persona, te puede dar ternura y la puedes querer porque entiendes sus vacíos pero no por ello has de convivir con ello. Los límites son totalmente sanos porque a nadie le gusta que le traten como un cubo de basura a no ser que sea masoquista y le guste el victimismo.

    • Si traspasan tus límites, puedes entender a la persona y lo que le lleva a eso, pero tú eres lo primero. El amor empieza por uno.
    • Si molestan los límites, no es tu responsabilidad los motivos que llevan a la otra persona a abusar de tu confianza.
    • Si abusan de tu confianza, es cosa de la otra persona hacer introspección si quiere, está bien que tengas una visión profunda para entender por qué actúa así, pero no vas a cambiar a nadie.
    • Si pones límites y no te entienden, y has explicado varias veces lo que te molesta, no es tu responsabilidad hacer de «Pepito Grillo» de alguien que si no lo ha entendido a la primera ni a la segunda, simplemente no quiere asumirlo.
    • Si te hacen daño a conciencia, mereces alejarte de eso. Que se confunde lo de aceptar con ser gilipollas. Yo acepto que hay guerras y no me gustan, acepto que eso pasa aunque no me guste pero no me gustaría estar allí. Pues esto lo mismo, aceptas que hay gente que es envidiosa, destructiva y competitiva, pero te sales de ahí, por amor propio.
    • Si te juzgan, te hacen sentir culpable, rar@, o te aíslan cuando pones límites a relaciones tóxicas como si tuvieras que ser la Madre Teresa de Calcuta, no es tu responsabilidad que tengan esa visión de que el amor es permitir todo.
    • Si solo te buscan para  que escuches y no se interesan por tener conversaciones recíprocas, en las que te interesa la otra persona, y no por cortesía o para atraer su atención con el fin de pedir un favor, sino por amor hacia la otra persona, y por poner límites a eso (ya que mereces ser tratado con respeto) te consideran brusco, no es tu responsabilidad que estés mostrando el egoísmo o el «por interés te quiero Andrés» de la otra persona.
    • Si te acatan cuando pones límites claros a cosas tóxicas con amenazas tipo «acabarás solo», ¿es mejor ser un cubo de basura o estar solo?
    • Si te abres a tener un diálogo en el que expones tus sentimientos sobre algo que te ha dolido pero lo único que encuentras son «cargos hacia ti» sin hacerse responsable el otro de nada y mucho menos pedir perdón (lógico si no se hace responsable, ¿de qué va a pedir perdón con sinceridad?), es tu responsabilidad si pasas por alto algo así poniéndote una venda en los ojos para no soltar a esa persona. Luego no te quejes. Pero si no pasas por alto algo así, y pones límites, no es tu responsabilidad que la otra persona sea orgullosa, el orgullo de otro no tiene por qué hacerte débil y dócil. Puedes entender lo que le lleva a ser orgulloso pero no es tu responsabilidad cargar con eso.
    • Si no te valoran por lo que eres y sí por lo que tienes o no tienes, significa que la otra persona no se valora por lo que ES. Sino por lo que tiene o no tiene. Eso es genial verlo pero no es tu responsabilidad que esa persona tenga esa escala de valores con las personas. Quien no te valora por lo que eres, no te sabe ver ni apreciar. No pierdas el tiempo.
    • Quien no pone límites, se demuestra y demuestra al mundo que es ilimitado. Que no importa lo que le hagan o cómo le traten porque le vale todo. Y el corazón también dice NO a esto y SÍ a los límites porque el corazón sabe que es lo suficientemente valioso para que vengan a arrojarte basura encima.

Tratarse a uno con respeto, cariño, con amistad propia, con amor propio, diciendo NO a aquello que no se quiere tolerar, siendo empático con uno mismo, no es símbolo de egoísmo (en el sentido destructivo de la palabra), porque no lo haces para pasar por encima de los demás sino para que los demás no pasen por encima de ti, que es diferente. No es un acto en contra de otro sino a favor de ti.
Mientras se siga teniendo el concepto de que el amor es permitirlo todo, decir que sí a todo, dejar que te traten como te traten y no poner ningún límite, es lógico que uno acabe sintiéndose vacío, vacío de sí mismo, y por consecuencia, acabe mendigando amor.
El amor empieza en un@ y para vivir desde ahí, hay que tener mucho coraje ya que en la teoría a todos nos encantan los discursos motivadores de amor, de respeto, de lealtad, integridad, de valentía, etc. y nos encantaría ver una sociedad así, pero cuando empiezas a practicarlo, esto choca con un montón de personas porque les pones de frente lo que no les gusta de ellos y de lo que no quieren hacerse cargo.

Gracias por la lectura 🙂

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