VAMOS A CONTAR MENTIRAS

El autoengaño es una de las formas más autolimitantes a la hora de vivir plen@ ya que engañarse a un@ mism@ hace que te evadas de la realidad y el ver la realidad, tal cual es, contenga lo que contenga y aceptarla sea la que sea, es la puerta a la plenitud. 

Engañarse a un@ mism@ es un mecanismo que está a la orden del día en los seres humanos porque asumir ese engaño conlleva afrontar sentimientos y emociones, tales como el miedo, la decepción, el vacío, el descontrol, la desolación, y ver que un@ no se sabe amar.

El engaño aparece cuando la realidad que hay delante es juzgada como una amenaza, sea lo que sea, no se quiere asumir que eso está ahí en tu vida en ese instante, se pasa a negarlo y rechazarlo, creando otra realidad paralela que incluso te puedes llegar a creer como real.
Asumir ese engaño conlleva una alta dosis de honestidad con un@ mism@, precisa voluntad y coraje, no todo el mundo admite una derrota, un miedo, una expectativa caída, un sentimiento de desolación o el miedo a no tener el control.

Para admitir todo esto, es necesario un gran compromiso con la propia verdad de un@o mism@. Pero para comprometerte con esto, el primer paso es admitir que estás poniendo una barrera entre esa verdad y tú, que te estás autoengañando con el fin de evitar abrir esa puerta.

Cuando se es incapaz de admitir el autoengaño, se busca afuera algo que te llene, algo que te distraiga de lo que hay al abrir la puerta a esa verdad. La mente es muy astuta buscando formas de evitar sentir eso porque muchas veces, te hace creer que lo buscado y encontrado es un tesoro, es justo lo que necesitas para obtener plenitud, abundancia, amor, felicidad, etc. Pero justamente, el hecho de buscar plenitud, abundancia, amor, felicidad… viene de la creencia de que un@ por sí mism@ no lo contiene, sino que está vacío. Y esa búsqueda de completarte, es el camino a la desdicha.

La mente busca afuera, en otras personas, en trabajos, en proyectos, en experiencias, en multitud de cosas externas que aparentemente, parecen poder proporcionar bienestar. Y cuando todo eso cae, porque una cosa sí es permanente en esta vida y es el cambio, nada permanece siempre igual, y hay personas que se van, proyectos que caen, trabajos que se acaban, sueños que se esfuman… cuando todo eso cae, vuelve a aparecer lo que está detrás del autoengaño: una llamada hacia adentro que te dice que no sabes lo que eres sin todo eso. El vacío del que tanto has huido… porque en verdad, no te conoces, no sabes lo que eres sin todo ese «escenario externo» que cambia constantemente.

Nuestra mente nos engaña con la idea de que así es más fácil vivir, pero quitarse la venda y ver las cosas como son, es el primer paso para empezar a aceptar y asumir responsabilidad. Clic para tuitear

Uno de los mayores autoengaños es cuando crees que eres consciente de tu realidad y en verdad, estás huyendo de ella. Algunas personas obtienen y archivan un montón de información teórica sobre la consciencia, el amor (visto como energía), la iluminación, blablabla… pero la transformación no viene con la teoría, viene con la práctica y la práctica no es ir a ciegas, dando tumbos pero pensando que eres luz, la práctica empieza por asumir responsabilidades, asumir tu sistema de creencias, asumir cómo rechazas una y otra vez tus miedos más profundos, cómo no les das permiso a estar en este instante porque piensas que son un atentado contra la felicidad, la plenitud y la libertad. (Resulta que sin admitirlos, siempre eres pres@ de ellos).

Se vive de una forma totalmente irresponsable ya que la responsabilidad da miedo, conlleva muchísima honestidad para ver y afrontar todo aquello que se considera horrible en un@ mism@ y que curiosamente, al no asumirlo, se rechaza a los demás cuando te reflejan exactamente eso. ¿Cuántas relaciones chocan y no fluyen culpando al otro por ausencia propia de responsabilidad y buscar que el otro sea como esperas?
Si no sé ver lo que hay delante o mejor dicho «dentro», no se puede aceptar.

¿Cómo vas a aceptar algo que ni siquiera tienes el valor de mirar a la cara? ¿Cómo vas a poder mirar algo de frente si te has puesto una venda? ¿Qué puede pasar si te quitas la venda, qué te asusta tanto ver?

Eso que te asusta tanto mirar, en verdad es una dosis de amor aunque aparentemente venga disfrazada de monstruo, porque el hecho de mirar de frente y admitir algo que consideras maligno, amenazante, limitante o negativo, hace que estés asumiendo y reconociendo que eso está ahí, eso es tomar responsabilidad y permitir que esté ahí es un acto de amor ya que dejas de rechazar y negar algo, y le das permiso a que esté ahí, sea como sea.

¿Cuántas partes de un@o mism@ se rechazan y pasan al autoengaño por no asumir que están ahí y no gustan? Pero gusten o no, están ahí y seguirán estando hasta que las mires y las asumas, aunque la mente cree nuevas fantasías externas, lo único que es permanente a lo largo de la vida es que contigo solo vas a estar tú, hasta el final. Si no te comprometes contigo, nadie vivirá eso por ti.
Y «anestesiarte y huir» puede ser una estrategia temporal ya que la vida, sí o sí, te acaba poniendo de frente aquello que más rechazas. O pospones (típico de la mente) o lo asumes, y posponer no es evitarlo eternamente, sino dejarlo para más adelante. Más adelante te encontrarás más de lo mismo.

Muchas gracias por la lectura 🙂

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