LA SOCIEDAD: EL ESPEJO INDIVIDUAL

Se ven cada día noticias desgarradoras, por no hablar de hipocresía política y a todos los niveles, gente vendiendo vidas ideales o dando consejos que luego no son ejemplo de ello, y así, de pequeña a gran escala, en todo.
Y no es una visión negativa, es una realidad. Lo negativo también forma parte de un todo.
La sociedad está cortada por unos patrones muy hipócritas, y nos enfadamos al ver noticias, injusticias, manipulación masiva, etc.
Y cuando alguien que es mediático, tiene el valor de ser honesto y reconocer algo que le ha pasado o reconoce algo que ha hecho o un político dimite o admite un error, la mayoría desconfía… ¿Será una estrategia de algo?
Estamos tan poco acostumbrados a la humildad, que genera desconfianza. Esto es tremendo.

También es tremendo que ante un hecho así, cuando alguien que de corazón comparte algo que es verdad (como cuando un famoso comparte algún capítulo difícil de su vida, maltrato, depresión, algún trastorno, etc.) y recibe un montón de gestos solidarios, es impresionante que otros personajes mediáticos copien ese ejemplo, confesando algo, pero de forma estratégica, para obtener reconocimiento.

No tanto para ayudar a otros al compartir su experiencia y dar voz, sino para autoayudarse gracias a los otros, a su atención, usando a sus seguidores. (De ahí que sea confuso saber si alguien está siendo honesto o es algo estratégico y cuando suceda de verdad, haya desconfianza). Usar el drama real para un objetivo propio, dice mucho del ego de esa persona.

Y sí, se puede pasar el tiempo viendo esto, porque es importante, al menos, verlo, así se reconoce que esto está ahí, y seguir decepcionándote y pensando… «Pero esto, ¿qué es?» y seguir culpando a los demás, remarcando sus defectos o también se puede, si se quiere, ver que es un espejazo enorme colectivo de lo que sucede a nivel individual.

Porque a gran escala, tienes más poder entre tus manos y la hipocresía, manipulación y toxicidad, es más evidente (aunque se intente camuflar) pero a pequeña escala, esas cualidades igual están ahí.

Quizás no estás en una posición mediática o de mover ciertos hilos pero cotidianamente, los comportamientos suman y dicen mucho. Buenas intenciones todos podemos tener (siendo más mediáticos o menos), pero de lo que se dice o se piensa a lo que se hace, ahí puede haber un «cortocircuito».

«El poder no cambia a las personas. Solo revela lo que verdaderamente son».
– Pepe Mujica – 

Hay una inclinación a ser arrastrados por lo tóxico que es brutal. Pero ya en el día a día y en cosas pequeñas.

Personas que creen que son solidarias, que les resuena lo de ayudar a los más desfavorecidos, a los que tienen problemas, que se consideran «justos socialmente» o por lo menos, lo promueven y no ven lo que tienen a lado, porque la empatía es «más molona» cuando obtienes reconocimiento «Pertenezco a tal ONG», «Soy de tal religión» (que no tengo problemas con eso, todos mis respetos) pero muchas veces, no se hace de forma desinteresada, sino para sentirte mejor con tu ego caritativo y quizás lo que tienes al lado ni lo ves, lo descuidas y no sientes empatía, porque lo de al lado, no te da ese «status social» de persona solidaria, porque a veces, ayudar al de al lado significa que tu ayuda cae en el anonimato ya que no vas a presumir de ayudar a los más próximos, debido a que queda de insensible, de fanfarrón o por privacidad de la persona a la que ayudas.

     

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Que hay personas que su ayuda es para mostrarla y proclamarla con un megáfono no para hacer algo en silencio por alguien próximo. Y no es que sea incompatible ayudar en silencio al de al lado y ayudar a una causa social más mediática, hablo de cuando solo se hace lo segundo, por reconocimiento. Porque muchas veces cerca, se puede ofrecer ayuda si se está dispuesto a ver, escuchar y empatizar.
Ser solidario es algo tan sencillo como dar cuando estás en disposición de dar a alguien que no tiene algo que a ti te sobra. Hay gente alrededor con problemas y en situaciones complicadas y no es que seas el salvador de sus problemas, ni tienes la responsabilidad de ello, sino que ese dar, es un acto desinteresado, no es obligatorio, es algo que emana de forma natural por pura empatía y amor.
También dar puede ser gratis, sin algo material: es escuchar, empaparte en la historia del otro con apertura, con atención, agradeciendo que eso que para el otro puede ser difícil de expresar, te lo está diciendo, te está concediendo esa apertura de él o de ella. Que no se puede hablar con mucha gente de muchas cosas, por barreras de prejuicios y por estar cerrado o poco receptivo, y sentirte escuchado plenamente, es un lujo sin precio. Y esto no se valora, hasta que se pierde (en el caso de que se le dé valor al poder ser escuchado). Hay muchas formas de dar y ser solidario sin que necesariamente esté implicado lo material.

Y ya que se está tocando el tema de dar, también es importante ver dónde se da… Dónde uno enfoca la energía y tiempo.

Hay personas que están acostumbradas a que las traten mal (no me refiero a maltrato físico sino a maltratos más sutiles que igualmente suceden), ser «mal-tratado» es no ser tratado con respeto, empatía, consideración y amor. Y siguen fomentando eso por el hecho de ser víctima, del qué dirán si sueltas a tal pareja, a tal familia, a tal grupo de «amig@s», a tal jefe o personas que te traten mal.
Te sigues enganchando a eso porque es como un alimento que nutre tu queja, tu victimismo, tu drama y tu miedo. Es alimentar todo eso, no hay más.

Es que te importe más el qué dirán si dejo a tal o qué haré si me quedo solo, marginado (porque además las personas que tratan mal, tienen la picardía de hacer equipo para ningunearte y aislarte), es miedo al cambio y sobre todo, miedo a hacer frente a tus propias creencias de escasez, es que te importe más el miedo que el amor propio. Es dar o enfocar tu energía y tiempo más en lo tóxico que en lo constructivo.
Y la cuestión es que hay personas que confunden el amor con el «mal-trato».

Amor no es que te utilicen, que te necesiten por carencias, que te chantajeen, que pasen por encima de tus límites, que te manipulen, que se burlen de tus debilidades o las utilicen para controlarte, que no respeten tus tiempos, tus decisiones o tus sentimientos, que trivialicen con tus emociones como si no importaran…
Amor no es no poder mostrarte tal y como eres porque así no te querrán y has de construir «un nuevo yo» a medida de lo que a tal persona le puede gustar.

El amor pone límites cuando te están sobrepasando y no están siendo respetuosos contigo, el amor no es tener que ser otra persona diferente para así ser aceptado, ni uno tiene que esconder lo que siente o avergonzarse de ello, el amor no es apego, ni el amor entiende de trucos o de manipulaciones, el amor es autenticidad (haya lo que haya en ese momento) y responsabilidad de eso que hay.

El amor es humilde, acepta sus errores y no se cierra en el orgullo de «yo no cometo errores, son percepciones del otro» y allá él con la responsabilidad. O soy tan orgulloso que dejo pasar el tiempo, que todo lo arregla, para evitar decir: «Lo siento».

El amor no te utiliza como si fueras un bien para un fin de un posible beneficio. Para cubrir tu desolación, tu vacío o completarte.
No confundir «mal-trato» con amor. NO ES LO MISMO.

   

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Hay personas que promueven valores «espirituales» o «concienciales» o creen que están despiertas o semidespiertas que no dan ejemplo, pero ya no con los demás, sino con ellos mismos, porque lógicamente si no te lo das a ti, no lo puedes dar.
Que confunden la espiritualidad con «estar bien, positivo y dinámico, ser ‘el elegid@’ o que no vaya a haber baches en tu vida » en vez de saber qué eres realmente. Que lo espiritual es recordar o reconocer lo espiritual = lo que eres más allá de la forma (física). Que todos somos espirituales, no unos más que otros, que esto no es una pirámide ni es cosa de ser más especiales o menos, (otra cosa es que unos lo recuerden más y otros menos), pero no hay uno más espiritual que otro ni más especial. Que hasta algo «tan puro» como lo espiritual, se ha vuelto tóxico, jerárquico y egóico.

Que lo tóxico no es solo dejar de consumir según qué tipo de sustancias, de comida o de hábitos físicos «no saludables». Que los comportamientos, pensamientos y actitudes, también son adictivas y tóxicas, y con tóxicas me refiero a carentes de empatía, respeto, autenticidad, valentía, integridad, amor y solidaridad (real/incondicional/pura).

Puedes comer de forma saludable pero no tener empatía cuando alguien se abre y te cuenta algo doloroso, o no beber ni fumar pero faltar al respeto continuamente o sentirte vacío… Entonces, ¿eres más sano que otros? Y no comer dulces pero decirle a otro que sí los come: «Te vas a poner como una foca» o imponer: «No deberías comer dulces (no me refiero a diabéticos o personas que no puedan comer dulces)». Y como tienes hábitos alimenticios sanos, no fumas ni bebes, haces yoga, mantienes en forma tu cuerpo o cuidas tu aspecto físico, ¿ya está todo hecho?

   

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Hay personas que están tan ensimismadas en sus pequeños mundos con sus dramas personales, con la supervivencia diaria y la lucha por tener todo en orden, controlando, con lo duro de seguir adelante, que no son capaces de ver, con el corazón bien abierto, que lo que das, te lo das, que ahí donde enfocas tu energía, eso te vuelve, que si siembras toxicidad, recoges toxicidad, que según tratas al otro, te estás tratando a ti mismo, que la relación más tóxica, es con uno mismo y todas las demás relaciones, son consecuencia de eso.

Que dar más tiempo y energía ahí donde no puedes ser tú mismo o eres tu versión «yo mismo más superficial/distorsionada» es elegir empequeñecer tu esencia y dar menos tiempo y energía ahí donde puedes ser tú mismo, donde puedes «desnudarte emocionalmente» y sentirte seguro, comprendido o no, pero respetado y sientes que tu corazón se amplia… es elegir empequeñecer de tu esencia y en ambos casos, es elegir amplificar tu ego.
No digo que sea algo malo, ni se trata de inculcar la culpa, sino que es algo que te trae diferentes personas, relaciones y escenarios.

¿Te suenan creencias de este tipo?

  • «Quien bien te quiere te hará llorar (a más sufrir, ¿más te querrán?)»
  • «Brillar humildemente (por dentro me refiero, sentirte pleno o feliz) es algo de prepotentes, y además generará envidia. Mejor sé modesto (claro, y así tapas tu luz por los demás)»
  • «Mejor malo conocido que bueno por conocer (o cómo quedarse en la zona de confort)»
  • «Cuando hay situaciones injustas (como acoso escolar) mejor no entrometerte porque sino te dejarán solo a ti también (fomentando lo injusto por miedo al rechazo)»
  • «El ‘mal-tratado’ tiene que ir a hacer terapia (porque es susceptible y tiene algo tarado) pero el que trata mal… ¿Terapia? ¿Qué me estás contando? (porque es el rey del mambo, no se responsabiliza y lógicamente, sigue tratando mal a la gente)»
  • «Eres fuerte si no lloras y débil si lloras o muestras tus sentimientos (esta creencia va mucho para los hombres)»
  • «No eres suficiente con lo que eres o lo que tienes (hasta que te pones enfermo y valoras lo que eres y lo que tienes)»
  • «La muerte es tabú, no hables de eso (o cuando pasa, se prioriza lo superficial «¿A qué hora ha fallecido? ¿Cómo ha sido? ¿Había mucha gente en el funeral?»

   

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Hay personas, muchas, que viven continuamente eligiendo dar más energía y tiempo a lo que es más tóxico y eso demuestra que a nivel colectivo, como seres humanos, no estamos listos para el amor (el amor no romántico sino el amor visto como empatía, respeto, autenticidad, valentía, integridad y solidaridad).

Solo hay que mirar alrededor. Y que estar listo o no, depende y empieza por uno, que la sociedad no es algo abstracto que está ahí afuera, es la suma de un montón de humanos.

Humanos que han olvidado su esencia (que es amor), estas diferencias que vemos entre unos y otros, la personalidad, cultura, identidad, creencias, lo físico… es el disfraz y sin este disfraz, la esencia es amor.

Que estamos cargados de creencias y de historias que muchas de ellas no son nada constructivas, ni individualmente, ni colectivamente.

Pero en vez de alimentar el amor, se sigue alimentando más lo tóxico. Y esto, repito, es elección de cada uno. No se puede ver algo si uno no lo quiere ver, es absoluta responsabilidad de uno mismo. Y es respetable cada elección, pero me vienen unas preguntas:

¿Necesitamos tanto drama para evolucionar?

¿Tanto cuesta ser honesto con uno mismo?

¿Queremos ser el ejemplo de esto para las futuras generaciones? Porque los niños aprenden del ejemplo…

Si se quieren generar cambios afuera, la única manera es empezar por dentro. Por uno mismo.

Gracias por la lectura 🙂

 

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