TE REGALO LA COMPETITIVIDAD 🎁

Cuando cometes un error (o dos o tres o los que te permiten) atravesando los límites de la gente, traicionando su confianza y actuando de forma mezquina, lo lógico es darte cuenta y asumir lo que has hecho.
Una vez asumido, tomas responsabilidad de lo que has hecho y dialogas con la otra persona, expresas por qué has actuado de esa forma y te disculpas (en caso de que la otra persona te importe). Porque si la otra persona te importa, lo normal es que conscientemente no quieras herir sus sentimientos, así que la disculpa sale de forma natural, no forzada. Es la consecuencia de asumir una cagada.

Cuando no haces eso, o la otra persona no te importa o eres un irresponsable.
Cuando eres un irresponsable, orgulloso e inmaduro, en algunos casos desapareces sin más y punto. Huyes y ya.

Pero en otros casos, cuando esa persona, además de irresponsable, orgullosa e inmadura, es competitiva, se queda por ahí cerca merodeando para manipular, rivalizar y ganar.

Ojo! Además de cagarla y no asumir el daño que ha hecho, en su mente tendrá algún mecanismo que le hace pensar que como la ha cagado y eso da mala imagen, ha de manipular y competir para «limpiar su imagen» y así mantener una imagen pulcra.

Su meta es igualarte o superarte, por tanto, van a usar todo tipo de estrategias para conseguir ese objetivo. Montar un teatrillo para impresionar y deslumbrar (manipular) con el fin de ganar, porque ese conflicto lo ve como una batalla que empieza entre dos y es una oportunidad de obtener reconocimiento.

¿No sería más fácil, cuando haces daño a alguien que quieres, asumir y disculparte?

A veces no.

Hay personas que actúan como si no hubiese pasado nada. Amnesia + dejar que pase el tiempo + ser simpático con todo el mundo y el responsable del conflicto es el otro por haber malinterpretado s ser raro o exigente o demasiado sensible? Vamos, darle la vuelta a la tortilla en toda regla. Y además sabiendo que mucha gente no ve en profundidad, es decir, se queda con lo superficial y no es capaz de ver la manipulación (aprovecharse de la ignorancia o inconsciencia de los otros siendo consciente de ello).

Algunas de estas personas, como son tan «solidarias» (artificialmente), dan una imagen de estar concienciados con los problemas de los otros, con diversas causas solidarias… Son «maestros de arreglar el mundo». Que ya me parece bien, pero cuando lo usas como estrategia para que tengan de ti una imagen pulcra… ejemm… Primero arréglate tú y así puedes cuidar, ser solidario y tener empatía con los demás.

La cuestión es que necesitan del reconocimiento de los otros para alimentar su ego, su propia aceptación. Detrás de una persona con estas cualidades: irresponsable, orgulloso, inmaduro y competitivo (+ manipulador), existe una persona que no se está amando y busca llamar la atención.

➡ 1- Cuando alguien te pone límites porque no somos ilimitados, te marca dónde está su amor propio y dónde lo estás traspasando.

➡ 2- ¿Los saltas? ¿No los respetas? Significa que no conoces tu propio amor propio. Si lo conocieras, entenderías y respetarías que los otros también tienen límites: EMPATÍA.

➡ 3- Que estás despistao y no te das cuenta, te lo dicen de nuevo y vuelves a saltar los límites de los demás: Estás muy lejos de respetar (aunque creas que eres la leche respetando porque te auto-etiquetas como «solidario»). Cero amor propio.

➡ 4- Te ponen punto y final por tu inmadurez, irresponsabilidad y orgullo. Y de forma más sutil o menos, compites contra la imagen de la persona a la que has dañado (a la que también dices querer), para desacreditar su verdad, permaneciendo cerca de su entorno, demostrando lo servicial que eres y sacando la mejor cara «solidaria artificial»… Entonces tu amor propio no es que sea cero, es que es bajo cero.

Algunas de esas personas que se auto-proclaman solidarias, están más interesadas en dar una buena imagen de cara al exterior que en ayudar a otros.
Algunas de esas personas que parecen tan seguras, tan extrovertidas, tan serviciales, tan resolutivas, tras esa fachada, se sienten escasas. No tienen suficiente con su familia, no tienen suficiente con sus amistades, no tienen suficiente con su vida y no tienen suficiente con lo que son. Pero seguirán haciendo ruido hasta que lo permitas o hasta que se cansen de marcar territorio y acumular, cuando el vacío ya no tenga distracciones.

¿Moraleja? El amor propio o la ausencia del mismo, solo se reconoce desde un lugar donde hay amor propio (o un mínimo de amor propio). De ahí que sea tan fácil manipular a mucha gente. La mayoría solo sabe ver el envoltorio. Para ver en profundidad a otros, primero te has de ver a ti.

Los celos, la envidia, la competitividad…
En vez de ver lo que te falta que el otro tiene, ¿por qué no enfocarte en lo que tienes o eres y ver todo tu potencial?

¿Por qué no reconocerte (con lo positivo y negativo) y obrar como mejor puedas con lo que dispones en vez de ir a la yugular de los demás para intentar hacerte tuyo lo de los otros?

Porque entonces te tocaría asumir y tomar responsabilidad de tu escasez y de tu ausencia de amor.

Te tocaría hacerle frente a esa sensación de vacío.

Y para eso hay que tener mucho coraje.

El coraje muchas veces se entiende como: «ser fuerte y echar pa’lante con lo que venga» pero el coraje requiere honestidad, compromiso y autenticidad con uno mismo, asumir todo de uno, especialmente lo que no gusta.

El coraje está disponible para todos, pero no muchos lo usan.

Por eso, todos son luz, pero no todos  «saben» brillan.

No digas «soy valiente», «soy empático», «soy solidario», «soy sincero».

Demuéstralo.

Día a día.

Cuando hay espectadores y cuando NO LOS HAY.

Demuéstratelo a ti.

Empieza por ti.

❤

Muchas gracias por la lectura 🙂

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